Mostrando entradas con la etiqueta escapadas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escapadas. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de junio de 2015

Zuheros, pueblo con encanto... y Vía Verde

Zuheros fue para nosotros ese gran descubrimiento que hay en todos los viajes. Segunda etapa en nuestro viaje del puente de mayo 2014 a la Subbética cordobesa, el cual comenzamos por Priego de Córdoba y que ya te contamos en una entrada anterior -pincha aquí para descubrir este maravilloso rincón de Andalucía-.

Si decimos que Zuheros es uno de los pueblos con más encanto de Andalucía seguro que no nos quedamos cortos. Y lo vas a comprobar en breve. Una ubicación privilegiada, un pueblo coqueto, pequeño, de calles estrechas y miradores espectaculares. Todo ello con acceso a bonitos senderos e incluso vía verde para poder recorrer la zona en bici.

Zuheros, modelo de pueblo blanco andaluz.

jueves, 30 de abril de 2015

Priego de Córdoba, puerta de entrada a la Subbética cordobesa

Esta entrada se la queremos dedicar a un gran amigo, nuestro gran amigo Paco, gran conocedor de la zona de la que en esta entrada hablamos, no en vano, es su tierra. A ver si la próxima vez que decidamos ir por "tu territorio" nos acompañáis tú, Begoña y ese primor de niña que os tiene robado el corazón. Eres de una tierra espectacular y no nos extraña que tan buena tierra de tan buena gente. Te queremos tío. Un abrazo.


                                             

Y llegó mayo y con él su puente, el puente del día del trabajo. En el año 2014 pudimos disfrutar de 4 días -desde el jueves 1 al domingo 4-, por lo que no podíamos desperdiciar estas minivacaciones y había que salir con nuestra AC. Y uno de los destinos a los que le teníamos ganas desde hace tiempo era la Subbética cordobesa. La provincia de Córdoba no nos es extraña, pero esta zona sí, y teníamos una espinita clavada con ella. Teníamos muchos sitios que ver y nos atraía mucho saber que la zona disponía de vía verde, la Vía Verde del Aceite. Razones más que de sobra para preparar todos los bártulos y hacer kilómetros.

martes, 10 de marzo de 2015

Baños de Mula y el Niño de Mula

En una de nuestras últimas escapadas con nuestra AC que publicamos, estábamos aparcados en los Baños de Mula después de haber realizado un tramo de la Vía Verde del Noroeste. Si quieres leer la entrada completa para saber más detalles, pincha aquí.

Para situarte te ponemos de nuevo el mapa con toda la ruta que hicimos y los lugares de más interés que fuimos visitando:



Total de la ruta ida y vuelta 189 km.

lunes, 7 de julio de 2014

Balneario de Archena y Terra Natura

Esta entrada se la vamos a dedicar a una personita muy especial para nosotros como es nuestro ahijado Jaime, del que nos acordamos mucho este fin de semana, sobretodo durante la visita a Terra Natura. Se lo habría pasado genial con Bruno viendo tantos animales, y hubiera flipado de lo lindo en la piscina termal del balneario. Por eso, va por ti está entrada, para darte ganas de venir a ver más a Bruno y a tus padrinos a tierras murcianas. Convence a tus padres para el curso que viene, que son unos flojos con el coche. Te queremos.
                                            

Tras nuestra experiencia por La Manga y el Parque Regional de Calblanque de nuestra entrada anterior, el fin de semana siguiente no teníamos muy claro dónde íbamos a ir con nuestra AC. Lo que sí teníamos claro es que nos íbamos donde sea. Esta es una de esas salidas en la que nos hemos dado cuenta de que el autocaravanismo no tiene que ser una actividad planificada. La ruta puede ir surgiendo sobre la marcha porque no dependes de nada, y eso le da cierto grado de aventura y sorpresa. Puedes acabar donde menos te esperabas. Está bien preparar los sitios que quieres visitar antes, porque empiezas a viajar antes del propio hecho de viajar y aprovechas más el tiempo, pero de vez en cuando está bien dejarse llevar. Y eso hicimos.

Al final la ruta que nos salió fue bastante completa, incluyendo desde un baño en aguas termales hasta la visita a una reserva de animales salvajes:



Total de ruta (ida y vuelta): 195 km.

Llevábamos tiempo pensado en poder acoplar las bicis en la AC y disfrutarlas más. Ana no estaba muy contenta con la suya, ya que es un poco incómoda para ella y prefería pasarse a una bicicleta de paseo. Tampoco teníamos ningún "portaniños" para llevar a Bruno en ninguna de ellas, así que decidimos ir a Murcia a ver bicis, que era lo que más cerca que teníamos. Como Ana también tiene la rodilla chunga, una ayuda nunca viene mal, así que nos decidimos a buscar bicis eléctricas. Tras sondear el mercado, las que mejor relación calidad-precio tenían eran las de Norauto, así que allí nos dispusimos el sábado por la mañana después de preparar todos los bártulos y la comida para el fin de semana.

Las bicis eléctricas son una bici normal a la que se le ha añadido una batería y un motor eléctrico que cuando se arranca supone una ayuda al pedaleo. En Norauto Murcia nos dejaron probar una y la verdad es que son una pasada. Subes las cuestas casi sin darte cuenta. Son un poco más caras, pero los últimos años se han subvencionado desde el gobierno con el Plan PIMA, lo que las hace un poco más baratas si consigues obtener la ayuda. Eso nos ánimo a pensárnoslo.

Esta fue la que más nos gustó.

La mañana se nos pasó rápido viendo y probando bicis, pero el calor empezaba a apretar. Necesitábamos un sitio con sombra donde pudiéramos estar frescos para comer. Sobre la marcha, nos acordamos de que el balneario de Archena estaba cerca de donde estábamos (escasos 30 min.) y no lo conocíamos, así que sin pensarlo mucho, dimos de comer a Bruno para que no se durmiera por el camino sin haber comido, y tiramos para Archena, que nosotros ya comeríamos allí.

Al llegar allí, el guarda de seguridad del recinto nos informó de que podíamos aparcar la AC en un parking específico que tenían, pero que no podíamos pernoctar allí (38.129095, -1.306964). Así que aparcamos bajo la poca sombra que había, comimos nosotros y como Bruno no tenía muchas ganas de siesta, allá que nos fuimos a ver el balneario y probarlo si era posible.


El balneario de Archena es uno de los dos balnearios (no SPA) con los que cuenta la Región de Murcia, además del balneario de Fortuna. Además existen los Baños de Mula (de los que os hablaremos en otra entrada) y el antiguo balneario de Alhama de Murcia, lo que ocurre, que éste último no está en funcionamiento y solo son visitables sus ruinas romanas.

Las aguas mineromedicinales del balneario de Archena las conocían ya los pueblos íberos desde el siglo V a.C., pero fueron los romanos los primeros en levantar unas termas en el siglo I d.C., las cuales están excavando.

Por su historia y por sus instalaciones, quizás este balneario sea el más conocido de la Región de Murcia. Cuenta con varios hoteles para alojarse con zonas ajardinadas comunes, además de todos los servicios típicos de este tipo de establecimientos. Entre ellos, el que más nos gustó fue la piscina termal, porque pensamos que era lo que más podíamos disfrutar con Bruno. Preguntamos y nos dijeron que de 19h. a 22h. había tarifa reducida en la que los mayores pagaban 11€ por barba (18€ tarifa normal) y los menores de 3 años no pagaban (por cierto, llevaos gorro de baño porque si no tendrás que comprarlo y vale 3 €). Pensamos que tres horas sería suficiente, así que como todavía quedaba tiempo para las siete de la tarde, aprovechamos para tomar un café y dar una vuelta.

El sitio es bonito, la verdad. La tranquilidad se respira por todos lados, y con el día que hacía, apetecía mucho pasear y sentarse en la terraza de la cafetería a tomar algo.

Ya huele a Semana Santa.

Bruno se lo pasó pipa yendo de un lado para otro, investigándolo todo y revolcándose por todos sitios.


En la terraza donde estábamos sentados había un ajedrez gigante, y no paró de subirse en él. Este vídeo confirma lo que decimos:


El balneario está muy cerca del pueblo que le da nombre, Archena, unidos ambos por un agradable paseo que transcurre por la ribera del río Segura. Como teníamos tiempo, decidimos hacerlo andando y sacamos bonitas fotos.

Una foto publicada por Juan Luis Dueñas (@juanluisdufer) el
Paseo por la ribera del río Segura.

Una foto publicada por Juan Luis Dueñas (@juanluisdufer) el

A la hora prevista, ya estábamos en la cola para entrar a la piscina termal. La primera sorpresa que nos llevamos fue que al ser un balneario va a ser todo un remanso de paz. Pero eso no iba a ser así. En la cola para entrar con nosotros había un montonazo de familias con niños que auguraban un baño movidito. Efectivamente, cuando entramos, la piscina era un hervidero de gente, niños corriendo por todos lados, gente gritando, colas en los jacuzzi para entrar, en fin, todo lo contrario a lo que te esperas en un sitio como este. Que de otra forma resulta normal, ya que las instalaciones merecen tanta afluencia. Una piscina enorme con todo tipo de chorros, cascadas, camas de burbujas, etc.

Piscina termal sin gente. Fuente http://www.cblavila.es.

Lo más chulo de la piscina es que tiene conexión con el exterior a otra piscina, donde te estás bañando mientras ves la sierra de enfrente (vimos hasta una cabra montesa). Para llegar a ella te tienes que meter en una corriente que te arrastra y resulta muy divertida.

Piscina exterior. Fuente http://blog.balneariodearchena.com.

Además, dentro hay otra piscina para los más pequeños con un tobogán con forma de elefante, fuentes y chorros también muy chula, y de la que Bruno dio buena cuenta.

Piscina infantil. Fuente http://blog.balneariodearchena.com.

Perdonad que no tengamos fotos del interior pero no llevábamos móvil.

La tarde se paso rápidamente y casi que cerramos la piscina.

Más suaves que el culito de Bruno, nos fuimos para la AC, en busca de un sitio para pernoctar. No llevábamos ningún sitio preparado, y el guarda de seguridad del balneario nos dijo que en el parking de al lado del polideportivo (38.122482, -1.293981) había visto autocaravanas alguna vez. Sin pensarlo nos fuimos para allá pero no nos gustó, porque estaba desierto y muy a oscuras. Estuvimos dando vueltas por el pueblo un buen rato hasta que nos hartamos y decidimos aparcar en una calle que vimos que estaba correcta, sin pendiente, poco tráfico, bien iluminada y con un bar cerca (38.120102, -1.302430). No ha sido nuestro mejor sitio de pernocta, pero este tipo de situaciones nos las vamos a encontrar muy a menudo, así que decidimos perder el poco miedo que nos quedaba y pasar la noche allí.

La noche la pasamos sin problemas, quizás con algo de ruido por el bar y algún que otro coche que nos despertó, pero algo sin importancia. Además, esta vez, decidimos cambiar de cama, y mamá dormiría con Bruno a ver qué tal, y la verdad que éste que escribe durmió como nunca. Esta forma de dormir tiene muchas papeletas de ser la definitiva.

Por la mañana, como era domingo y estábamos en un pueblo, en algún sitio tenían que vender churros con chocolate, así que allá nos dispusimos a buscar una churrería. Al final la encontramos, una churrería (38.116622, -1.305533) de estas portátiles, y por cierto, los churros estaban buenísimos. A Bruno le encantaron mojados en azúcar. Los chupaba como un polo como podéis ver en el siguiente vídeo.


Después del homenaje churreril, decidimos darle una alegría a Bruno y llevarlo a que viera los animales de todos los libros que tiene. Está loco con ellos y se los sabe todos, pero ha visto realmente pocos. Decidimos llevarlo a Terra Natura Murcia (38.011310, -1.165739). Para quien no lo conozca, se trata de un parque zoológico con una gran variedad de animales de todos los hábitats. Como todos los zoológicos, resulta un poco penoso ver a tantos animales encerrados detrás de una valla (siempre me acuerdo del pobre, triste y célebre mono del zoológico de Córdoba que tanto impacto me causó cuando lo vi de pequeño). Pero, ahora mismo, es la única forma en la que Bruno puede ver de primera mano una jirafa, un león o un rinoceronte. Y la verdad que los críos se lo pasan bomba.

Los niños menores de 3 años no pagan, pero nosotros pagamos 18 € cada uno (un poco "clavo" la verdad). Al final, la jugada no nos salió mal, ya que nos dieron pases para poder entrar gratis hasta julio tanto al zoo como al parque acuático (que también tiene), el cual, a lo mejor decimos visitar cuando esté abierto.

Del zoológico destacaríamos sobretodo los principales mamíferos africanos (les falta el elefante, por el cual estuvo preguntando Bruno todo el rato), y los espectáculos de cetrería y osos marinos.

Al final del día acabas muerto, y eso que nosotros entramos a eso de las 12 y menos mal que no hizo mucho calor, pero la paliza no te la quita nadie. Todo sea por Bruno. Aquí os dejamos una recopilación de las mejores fotos.

Bruno flipó con ella. No se la esperaba tan grande.

Mirando al cielo en el espectáculo de cetrería.

Amor maternal en la sabana murciana.

Mami y Bruno esperando a que empiece el espectáculo de leones marinos.



¿Esto cómo se come Dios mío?

¡¡Bambi, Bambi!!

¡¡Tedy, Tedy!!

Con ello, dimos por concluida esta escapada, tras la cual sacamos como conclusión que ir en AC te da pie a poder ir improvisando tu destino, lo que lo hace más sorprendente y emocionante. Eso nos encanta, y quizás sea de lo que más valoramos al tener una autocaravana. La libertad no tiene precio.

lunes, 16 de junio de 2014

La Manga y Calnegre: del horror urbanístico a la naturaleza en estado puro

Esta entrada se la queremos dedicar a dos personas muy especiales para Bruno como son su abuelo Inocente y su abuela Ana. Bueno, si Bruno lee esto algún día, tiene que saber que él así no los llamaba. Para él son su "Abutente" y su "Abuana", mejor dicho su "Abuana kin kon", que es como a él le gusta llamarla. Con ellos hemos pasado este maravilloso fin de semana y esperamos que sean muchos más. Os queremos y por eso os dedicamos esta entrada y este vídeo, que sabemos os gusta a los dos. A ver si a Bruno se le pega algo de vuestro amor por el Flamenco.


                                                

Después de nuestra última experiencia campista en el Campin de Las Nogueras de Nerpio, el fin de semana siguiente queríamos algo de playa (somos mucho de costa) y, aprovechando que "Abuana" y "Abutente" (los "Abus"de Bruno) estaban descansando en un hotel de La Manga del Mar Menor, decidimos ir a verlos, echar con ellos el sábado y visitar la zona por nuestra cuenta el domingo. Esta es otra de las ventajas de tener AC, podemos ir a visitar a quien queramos y no tenernos que preocupar por dónde dormir. Así que ya sabes, si quieres que te visitemos, ve pidiendo cita que problema para alojarnos no tienes.

Entre el sábado y el domingo, esta es la ruta que hicimos:

Total de la ruta (ida y vuelta): 300 km.

Para quien no la conozca, La Manga es esto:


Se trata de un cordón litoral de tierra que forma el lago (si se le pueda llamar así) de agua salada más grande de Europa. No es cierto que sea un lago, ya que tiene entradas de agua desde el Mar Mediterráneo (Mar Mayor como lo llaman allí) llamadas Golas. Se asemeja a un lago porque el oleaje que presenta sólo es debido al viento y no a las mareas. Es decir, si no hay viento, es una balsa, lo cual es muy apreciado por familias y jubilados, además de por la temperatura del agua.

La zona Sur de La Manga no está comunicada con la Norte, por lo que si entras desde el Sur y llegas hasta el final (18 km) tendrás que salir por el mismo sitio (por lo que tendrás que hacer otros 18 km de vuelta).

Es una zona, que a pesar de la aberración urbanística que es, resulta bella. En algunas zonas, el ancho de tierra no supera los 10 m. Pero da pena pensar cómo pudo haber sido si se hubiera conservado natural. Eran otros tiempos. En los años 60 comienza el sacrilegio, permitiéndose la construcción de macrohoteles turísticos y viviendas. Su dueño, Tomás Maestre, fue el impulsor y por eso se le recuerda. Qué pena D. Tomás que no se hubiera estado quietecito y no nos hubiéramos perdido este espectáculo...

Fuente: Aptos. Vecos.

Y esto es lo que nos ha quedado. Fuente: blacknuba.wordpress.com.

Sea como fuere, queríamos aprovechar el sábado, así que decidimos recoger a los "Abus" e irnos directos a darnos un paseo en barco por el Mar Menor. Esto se hace desde el Puerto Deportivo Tomás Maestre (ahora sabéis porqué se llama así). El paseo es agradable y al estilo de estas atracciones turísticas, te van explicando lo que vas viendo y la historia del lugar. Dura unas dos horas en ir hacia la Isla del Barón (una de sus islas) y volver a puerto.

Vistas desde el barco de la Isla Mayor o del Barón, por cierto, propiedad de Natalia Figueroa (mujer de Raphael) <modo Salvame off>.

El que mejor se lo pasó fue Bruno porque el capitán del barco le permitió llevar el timón.

Mamaaaá, ¿a babor o a estribor?


El barco da hambre, y como estábamos en el Mar Menor había que comerse un Caldero del Mar Menor, arroz típico de la zona y que tanta fama tiene. Su nombre viene del recipiente donde se debe cocinar. Al "Abutente" le recomendaron un sitio en el pueblo de Cabo de Palos llamado El Mosqui. Se encuentra fácil si vas hacia el faro de Cabo de Palos. El lema del restaurante es: "del mar el mero y del Mosqui el caldero". Bueno, pues bajo nuestra humilde opinión, hemos probado arroces mejores. Calderos no muchos, pero el del Mosqui no es para tanto.

El sitio nos sirvió para conocer un poco el pueblo y ver que es una zona bonita, con un sendero justo a la espalda del restaurante que va bordeando la costa que se veía muy chulo y un parking donde había otra AC con unas vistas inmejorables (apuntado queda). Con respecto a la pernocta, la zona ha resultado ser un lugar con infinidad de sitios chulos en los que aparcar la AC para pasar la noche.

Como el faro de Cabo de Palos estaba al lado, decidimos bajar el caldero andando hacia él, y descubrimos que al otro lado de la carretera había un paseo marítimo muy bonito con vistas a La Manga.



Vistas de La Manga desde el paseo marítimo de Cabo de Palos.



Faro de Cabo de Palos.

Mirador desde el faro de Cabo de Palos.

Vistas de la Manga desde el faro de Cabo de Palos.

Como quedaba tarde por delante, decidimos ir a ver el final de La Manga y recorrer sus 18 km. Quizás sea la parte más natural que aún queda en la zona. Aparcamos donde ya no se puede avanzar más con vehículos, y estuvimos contemplando las bonitas vistas del Parque Natural de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar, desde una de sus playas. El momento coincidió con las últimas horas de la tarde, lo que resaltó el espectáculo.

PN Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar.

De vuelta decidimos tomar un café, pero no un café cualquiera, UN ASIÁTICO, recomendación del "Abutente", cafetero mayor del reino. Y como la recomendación venía de quien venía, no nos pudimos resistir. Por lo visto, el café asiático es típico de la zona de Cartagena. Además de café lleva leche condensada, coñac, unas gotas de Licor 43 (originario de la zona), un par de granos de café, corteza de limón y canela. Buenísimo, no podemos decir otra cosa, por lo menos donde nosotros lo tomamos, en Casa Paco. Un 10 "Abutente".

Como la noche se estaba aproximando, era momento de empezar a buscar el sitio donde íbamos a dormir. Pero eso ya estaba resuelto, porque "la Abuana kin kon" ya había vicheado un sitio donde había otras AC cerca de su hotel ("la Abuana" tan eficiente como siempre). El sitio estaba perfecto, frente a la playa y muy cerca del hotel de los "Abus", por lo que pudimos cenar en un sitio cercano (Restaurante El Jardín) e irnos "al sobre" pronto. No recuerdo lo que pedimos, pero sí que comimos bien y además estuvimos la mar de a gusto, porque los dueños eran una pareja joven con otro niño de 2 años. La chica se prestó a jugar con su hijo y Bruno mientras cenábamos. Chapó.

El que escribe se acostó con la idea de levantarse temprano para andar por la playa y ver amanecer, pero otra vez será porqué la cama de la AC cada vez es más cómoda. Aún así, el desayuno frente al mar estuvo de lujo.

Capturando el sitio y el momento.

Una foto publicada por Juan Luis Dueñas (@juanluisdufer) el

Aparcar más cerca de la playa es imposible.

La Manga ha resultado ser un lugar con infinidad de sitios cerca del mar para pernoctar.

Tras desayudar tocaba paseo reglamentario, esta vez por la playa. Todo hubiera sido perfecto si no hubiéramos dado con "el tonto del día". Andando por la zona vimos unas barcas en la arena y Bruno no pudo resistirse a pedir que lo subiéramos, con tan mala suerte que el dueño estaba en el chiringuito de al lado. El tipo salió como un energúmeno reprimiéndonos a voces que por qué subíamos al crío en la barquilla. No nos creíamos lo que nos estaba pasando, de verdad. Ponerse así por subir a un niño de dos años en una barca varada en la arena. Al final la cosa pasó a fase de insultos delante de Bruno, lo que nos indignó enormemente, y por lo que nos sentimos avergonzados. Nos dimos la vuelta y allí dejamos a aquel amargado, porque la verdad es que no tiene otro nombre.

El incidente nos cortó el cuerpo y decidimos olvidarlo cogiendo la AC y saliendo de allí es busca de algo más tranquilo. Esa tranquilidad sólo nos la podía dar alguna cala o playa natural. Teníamos apuntado como sitio a investigar Cala Reona, muy cerca del pueblo de Cabo de Palos pero fuera todavía del Parque Regional de Calblanque. No nos gustó demasiado, porque tiene una discoteca justo al lado, lo que le quita cierto encanto.


Hay un sendero señalizado muy cercano que recorre toda la costa hasta el mismo Parque Regional de Calblanque (Sendero mirador de Punta Negra) pasando por todas las calas naturales que hay por la zona y por las Salinas de Rasall. No lo hicimos, pero tiene muy buena pinta. Apuntado queda para otra ocasión.

No nos queríamos ir sin conocer la famosa playa de Calblanque (aquí mucha gente nos la había recomendado). Dimos algunas vueltas para llegar y el camino está bastante bacheado aunque es amplio. El que hicimos de vuelta pasando por Las Barracas está mucho mejor (lo recomendamos para ir y volver desde la autovía si vas en AC). Paramos en el punto de información del parque y nos dijeron que se podía bajar hasta las playas con la AC sin problemas, donde había varios aparcamientos habilitados. Sí que nos dijeron que al ser parque regional no se puede pernoctar (una pena la verdad).

Como no había nadie en el parking (suponemos que por las fechas y el frío) nos aparcamos en un sitio alejado y discretamente decidimos darle de comer al enano al aire libre, y tapear algo nosotros antes de bajar a la playa.

No veas como olía la higuera.

Con Bruno comido, ya no había problema si se dormía, así que decidimos bajar a la playa con el carrito aprovechando las pasarelas de madera habilitadas para respetar el entorno.

Una foto publicada por Juan Luis Dueñas (@juanluisdufer) el

La Playa Larga, que así se llama, es un entorno natural espectacular. No nos arriesgamos a decir que es la playa más bonita de todas la que hemos visto en Murcia, y nos atreveríamos a decir que es de las mejores que hemos visto nunca (esto demuestra que no hay que irse muy lejos para encontrar playas espectaculares). Las fotos hablan solas.

Una foto publicada por Juan Luis Dueñas (@juanluisdufer) el


Una foto publicada por Juan Luis Dueñas (@juanluisdufer) el

Sesión fotográfica a dos bandos.

Disfrutando en Calblanque
Una foto publicada por Juan Luis Dueñas (@juanluisdufer) el


Aquí os dejamos este vídeo que resume el ratito de playa.


El resultado de la sesión fotográfica fue todos con los pantalones mojados y Bruno llorando porque no se quería ir ni a tiros, pero su madre, haciendo de madre, decidió que ya estaba bien, que hacía demasiado frío y se podía resfriar (y razón no le faltaba). El resultado después de un rato de llantos fue el de la foto.


Detrás de Bruno fuimos nosotros. Tras el reconfortante descanso, dimos un paseo por los alrededores y para no llegar muy tarde a casa, cogimos camino de vuelta, esta vez pasando por Las Barracas (el camino va a parar a Los Belones y de ahí a la autovía de nuevo). Además, por esta ruta se ven unas bonitas vistas de La Manga con las que nos despedimos hasta la próxima salida. A La Manga no sé si volveremos pero a Calblanque por descontado que sí.

La Manga desde el Parque Regional de Calblanque.

martes, 20 de mayo de 2014

Camping de Nerpio: primera experiencia campista en AC

Esta entrada se la queremos dedicar a nuestro amigo Jesús por muchas razones, pero entre todas porque gracias a él hemos conocido este camping, por ser tan buena gente, por estar siempre ahí cuando le necesitamos (que son muchas veces) y porque gracias a él tenemos techo para nuestra AC. No conocemos persona más generosa y más amigo de sus amigos, y por eso le admiramos y le queremos. Está pendiente visitar el camping todos juntos, así que deja ya de tanto trabajar y permítenos disfrutar algo de vosotros. Un abrazo.
                                                

Esto del autocaravaning engancha. Nos pasamos la semana pensando dónde vamos a ir el fin de semana, buscando información de sitios donde poder pernoctar y qué sitios poder ver.

Nuestro amigo Jesús, al que dedicamos esta entrada, nos había hablado hacía tiempo de un camping que por lo visto estaba muy chulo en Nerpio, provincia de Albacete. La experiencia campista ya la conocíamos, pero Bruno no había estado nunca en uno y menos con AC, así que ya estaba decidido. Nos íbamos de camping.

La ruta final que hicimos fue ésta:



Total de la ruta (ida y vuelta): 214 km.

La ruta es bastante fácil, pero aconsejamos evitar el tramo de carretera desde La Almudena hasta Barranda ya que la carretera es bastante estrecha para una AC. Nosotros lo evitamos a la vuelta porque a la ida nuestro amigo Google no entiende que vayas con una AC cuando le dices que te lleve a un sitio. Además, a partir de El Sabinar, la carretera se estrecha bastante aunque nosotros no nos cruzamos con ningún vehículo. Aún así hay que ir con cuidado.

Viajando como en casa.

La carretera es entretenida, sobretodo al final, y te lleva hasta una zona que aunque es Castilla-La Mancha está muy cerca de Murcia y de Andalucía, a tiro de piedra de la Sierra de Segura. Como curiosidad decir que en un radio de 30 km desde Nerpio (Albacete) puedes alcanzar las 4 provincias españolas de Murcia, Almería, Granada y Jaén.


Al llegar al Camping de Las Nogueras de Nerpio, que así es como se llama, nos encantó. El camping está enclavado en una loma preciosa, con río cerca, un lago artificial, muy cuidado y con un montón de actividades para niños.

Alrededores del camping.

Vistas desde el camping.

Parcelas vacías rodeadas de las nogueras desnudas que dan nombre al camping.

Lago artificial con patos y cisnes.

La lista está sacada de la web del camping.

Como podéis ver es un camping bastante animado. Además, nos gusta su lema: "Los niños se divierten. Los mayores se relajan". Un chico que conocimos allí nos dijo que los fines de semana normales, podías pagar el bono de actividades (12 €/día a fecha de la publicación de esta entrada) y los monitores del camping se encargaban de mantener ocupados a los niños todo el día mientras los mayores pueden dedicarse a otros menesteres como hacer alguna de las muchas rutas senderistas que hay por la zona, hacer turismo por la zona o descansar sin más. Bruno todavía es muy pequeño para eso, pero apuntado queda.

Nos encontramos con la grata sorpresa de que, ese fin de semana, todas las actividades eran gratuitas y también había un concurso de a ver quién hacia el mejor arroz. Además, el camping hacia arroz gratis para todo el mundo que lo quisiera. Otros fines de semana hacen lo mismo pero con la fiesta de la matanza o de las migas (os animamos a que os informéis en su web o en su fanpage de Facebook). Esas son las típicas cosas que te gustan cuando vas a estos sitios, que veas que el camping se preocupa por sus clientes y porque pasen una estancia lo más agradable posible. Con nosotros lo consiguieron.

Como había mucho por hacer, aparcamos y nos dispusimos a disfrutar de las actividades y del camping.


Paseando por el complejo descubrimos el parque infantil, rodeado de almendros en flor y con un nogal enorme al lado. Aquí, Bruno descubriría una de sus nuevas aficiones: la escalada arbórea. Y es que...¿quién no se ha subido de niño a un árbol? Si los chaparros de "La Venta" o "El Llano" hablaran... (esta reflexión la entenderán los primos de éste que escribe).



Esa cara de felicidad no tiene precio.

Parque infantil con los almendros en flor.

Espectaculares flores de almendro.

¿Quién se lo pasa mejor?

Por la tarde, asistimos a la actividad en el minizoo del complejo donde el monitor explica a los niños un poco de cada animal. Bruno no hizo ni caso, como era de esperar, así que la visita la hicimos por nuestra cuenta casi todo el rato. La actividad para los niños está muy bien porque ven un montón de animales: jabalíes, cabras, gallinas, puercoespines, conejos y muchos más. Tienen hasta un reptilario con, entre otras, una iguana con mucho éxito entre los peques.



Bruno y un cerdo vietnamita.

Bruno y un coatí.

Bruno y la iguana.

Pero sin duda, donde Bruno flipó más fue en las dos actividades del final del día. La primera, la cama elástica. Disfrutó como un guarrillo en un charco, y el papi casi igual o más.

La segunda, en la piscina climatizada. No se lo esperaba, y poder darse un chapuzón en una piscina con el agua calentita estuvo genial. Por 2 € cada uno (niños menores de 2 años no pagan), pudimos pasar la fría tarde nadando, jugando, saltando, buceando y todos los -ando que puedan hacerse en el agua.

A las nueve de la noche, arrugados como pasas, decidimos irnos para la AC a descansar, habiéndonos ahorrado la ducha y más suaves que el culito de un bebé.

Ya el domingo, después de desayunar, nos fuimos a ver el pueblo y darnos el paseo matutino reglamentario. Nerpio es un pueblo con cierto encanto por la zona donde está enclavado. Lo rodean una serie de arroyos que van a desembocar al Río Taibilla, que también pasa por sus inmediaciones, y eso hace que sea un pueblo con mucha agua y un paseo fluvial apetecible (bien es cierto que la limpieza del río no está muy cuidada pero aún así se agradece el paseo).

Vista panorámica de Nerpio desde la ermita de Nuestra Sra. de la Cabeza.

Una tónica de la escapada: los almendros en flor.



Si hay parque a la vista, allí que vamos.

Ya de vuelta, pudimos descansar en la terraza del bar del camping y que Bruno viera e incluso tocara un caballo (otra de las actividades del camping, paseos a caballo). No se quiso montar porque le dio un poco miedo.




Aprovechando que era la hora de comer para Bruno y que hacía sol, decidimos probar nuestro flamante toldo, que todavía no habíamos desplegado, y cumplió su función a la perfección.


Nosotros, decidimos comer de camino a casa. Así que recogimos velas; vaciamos y llenamos depósitos, y carretera y manta. Nos habían dicho que se comía buen cabrito guisado con ajos por la zona de Archivel, y como nos pillaba de camino decidimos probar. En la plaza del pueblo hay dos bares. En uno no tenían y en el otro, Bar Plaza, sí. No estuvo mal, aunque para nuestro gusto un poco caro (20 € por un plato de cabrito para dos que realmente era para uno). Si tenemos otra oportunidad, buscaremos otro sitio porque la verdad...estaba bueno.

Esto puso la guinda a un fin de semana especial, lleno de actividades y animales. No será la última vez que pisemos este camping que tanto nos ha gustado, ni el último camping que pisemos, porque la verdad, en AC se está mucho más cómodo que en tienda. Aquí lo contaremos.